miércoles, 14 de febrero de 2007

CONFIESO QUE AMO A PABLO...


¿Por qué amo a Pablo? Hace mucho me gustaba, a los 13 leí por primera vez a Pablo, “me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca…” fue entonces que lo descubrí como mi favorito y comencé a amar la poesía. Pero definitivamente me conquistó el día que me dí cuenta que le escribe a las "mariposas morenas", a las de "sol negro" en sus cabellos. Confieso que desconozco si otros poetas dedican versos a las morenas, francamente no lo sé. Creo que la gran mayoría suele escribirle a las de "ojos color de cielo", "cabellos como el sol", a las de "nívea piel"... pero Pablo... Pablo... jamás se olvidó de las morenas, cómo me gustaría haber sido su musa.

"Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.

Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos."

Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.

Mi corazón sombrío te busca, sin embargo, y
amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena, dulce y definitiva
como el trigal y el sol, la amapola y el agua.

Este se ha convertido en mi favorito y sólo fue la gota que derramó el vaso repleto de mi admiración por Pablo; sus poemas matadores-llegadores conquistan a cualquiera, y eso que no suelo ser romántica... creo... pero cómo resistirse a sus versos:

"Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso..."

O este matador-llegador, como muchos de sus poemas:

“… A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.
Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.

¿Entonces, dónde estabas?
¿Entre qué gentes?
¿Diciendo qué palabras?
¿Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?...”

Ni qué decir de "FAREWELL", uno de mis favoritos:

“Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste, como yo, nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.

Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.

Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.

Yo no lo quiero, Amada.
Para que nada nos amarre
que no nos una nada...”


Cómo me hubiera gustado ser su musa... insisto, ser el principio y fin de sus poemas... debe ser bonito estar en el pensamiento de alguien y quedar para la posteridad, representando la conjunción del espíritu, del corazón y la carne, como concebía Neruda a la mujer… la mujer que el poeta ama, sueña, desea y posee... Sólo quise compartirlo. Neftalí Ricardo Reyes Basoalto me emociona, me ilusiona y me hace agradecer, infinitamente, que nací mujer.

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