El otro día llegué a un negocio de fotocopiado y papelería, frente a mí estaba, en un cartel, una leyenda que decía: “se busca príncipe verde, porque el príncipe azul no existe”; me causó tanta gracia que reí a carcajadas, nunca había visto semejante frase, ni se me habría ocurrido. Desde ese día he estado intentando descifrar esa tan curiosa frase, y me pregunto cómo sería el príncipe verde.En verdad no existe el príncipe azul, ese príncipe-azulado que tantas mujeres a la edad de quince años esperan, cuando se cree que se es princesa y dueña de un mundo de color rosa, y que dos o tres años más tarde se da cuenta de que el tal príncipe no existe, que el mundo no es rosa y que no sólo no se es princesa, sino que además éstas y los finales de cuentos de hadas no existen.
Tampoco hay ranas, ni sapos qué besar para que se dé el milagro o la magia de la transformación en un ser perfecto y dotado de toda clase de virtudes. Me imagino (y es mi muy particular punto de vista) que el príncipe azul, de existir, tendría que ser perfecto, el ideal soñado por una mujer, fiel, incapaz de mentirle a su amada, cuyo único pensamiento sea complacerla, luchador convencido de su amor, algo así como el amor del Caballero de la Triste Figura por su amada e idealizada Dulcinea del Toboso; por lo tanto, es imposible que exista, de eso no hay duda.
Pero, ¿y el príncipe verde, cómo sería? ¿existirá? Si el príncipe azul es un dechado de virtudes, y por lo mismo no hay tal, es sólo un sueño, una utopía… y considerando que se busca verde, me imagino que éste debe ser un ente con uno o dos grados de imperfección, un tanto infiel y capaz de poner sus ojos en otra, por lo tanto sí existe, pues es lo más parecido a un hombre, mejor dicho, es el hombre común y corriente. No se busque al príncipe azul, se corre el riesgo de perder toda una vida en esa búsqueda. Y quizá al príncipe verde no sea necesario buscarlo, pues en el cotidiano andar se le podrá encontrar.
Pero, ¿y el príncipe verde, cómo sería? ¿existirá? Si el príncipe azul es un dechado de virtudes, y por lo mismo no hay tal, es sólo un sueño, una utopía… y considerando que se busca verde, me imagino que éste debe ser un ente con uno o dos grados de imperfección, un tanto infiel y capaz de poner sus ojos en otra, por lo tanto sí existe, pues es lo más parecido a un hombre, mejor dicho, es el hombre común y corriente. No se busque al príncipe azul, se corre el riesgo de perder toda una vida en esa búsqueda. Y quizá al príncipe verde no sea necesario buscarlo, pues en el cotidiano andar se le podrá encontrar.




