miércoles, 12 de septiembre de 2007

Porque tengo un par de tetas y un ovario… el segundo está perdido.

De pequeña solía pensar, que era niño. Silenciosamente deseaba sus juguetes, sus actitudes y todo el paquete varonil. Todo quedó en mi cabeza, y tal vez ese pensamiento se esfumó a la vuelta de unos años cuando me di cuenta que tenía un par de tetas.

Heme aquí, de nuevo, tiempo después, con la misma cantaleta, intentando escribir algo. Tantos años después sigo pensando que ser mujer es tan difícil, en una sociedad que impone, que dicta modelos y que a veces… convence. Y a menudo me pregunto, ¿será que me equivoqué? no me daba cuenta que la vida seguía su marcha. Quizá en el fondo de mí, en lo más recóndito de mi ser… sí, en el último rincón de mi universo desee haber tenido otra vida. Por qué no creer que debí decir SÍ en los momentos en que respondí con una negativa, convencida de mi decisión y tan testarudamente como siempre, por escapar de convencionalismos sociales; de haber sido así tal vez “otro gallo me cantara”. No me habría complicado tanto la vida en un abrir y cerrar de ojos. En todo este tiempo he ido remando contra la corriente y quizás he podido rescatar trozos de mi alma y no se cuándo termine por reconstruirla…ha quedado tan herida, tan maltrecha que quizá sólo quede en el intento. Ser mujer puede ser tan bello o sublime, como difícil.

martes, 11 de septiembre de 2007

TE QUIERO (con mayúsculas)

Esperaba que volvieras pero a veces lo que espero no es lo más sensato. Sí, te esperaba, te pensaba y repensaba aun sabiendo que terminaría el día con la misma sensación de tristeza, de dolor… ese amargo dolor que trae consigo el siempre eterno anhelo de tenerte. Pero hoy, te esperé aún más con ese temor tan usual… y provocado por tí.

sábado, 12 de mayo de 2007

Sepultaré mis alas,
o lo que queda de ellas.
Tu fuego terminó por consumirlas
ahora ya no puedo volar
sólo quedan cenizas.
Pretendía salir incólume
de la batalla…y perdí.
No puedo ya hacer nada
por mi alma que escapó
dejando solo al esqueleto.

viernes, 11 de mayo de 2007

EL CICLO DE LA SOLEDAD

Y sucede que te extraño tanto. Cuando me encuentro en los momentos esos en que angustiada llego a convencerme de que ya no más, ya no más espera, de que podré olvidarte, en esos momentos de desilusión-desesperanza me entusiasma la idea otro amor, sí, de hecho llego a afirmar que así será, convencida que esta vez… será la última angustia en tu honor.

Y sucede que no basta un día o una hora, sino sólo unos minutos contigo para que me olvide del trance de soledad. Que me olvide de todos esos días en que no te veo, de tu frialdad, de lo prometido nada más prometido, del desconcertante silencio. Sí, sólo esos minutos en que apareces, de pronto, como de la nada, con esa cara sonriente… con la mirada amorosa, son suficientes para creer en ti, para olvidarme de tus olvidos y saber que te quiero tanto, que vale la pena sufrir la ausencia. Luego entonces, convencida pienso que todo estará bien, que no me importa nada más.

Pero viene otra vez el alejamiento, la evidente falta de interés, y el polvo (señal inequívoca del olvido y del descuido) aparece entre tú y yo. Vuelven esos momentos de querer dejarlo todo, de decir nuevamente ya no más, de intentar despojarme de la esperanza guardada por ahí en un rincón, gritando al silencio y a la soledad que otro amor será mejor… que esta vez ya te perdí, al tiempo que pienso, decepcionada y con fastidio que no es cierto, que no podré dejarte, que no habrá otro amor y que solamente con verte de nuevo creeré que te tengo… y bastarán sólo unos minutos, para olvidarlo todo… Y el ciclo, ese ciclo no termina.

martes, 24 de abril de 2007

REQUIEM

Sin nada qué decir,
nada qué pensar
ni algo en qué creer…
nada por vivir.

Solo, suspendido
al borde del precipicio
con la razón agónica
el alma entumecida
y perturbada, advierte que
el tiempo sigue su marcha,
no se detiene...
con labios paralizados
intenta sonreír,
salir al encuentro de sí mismo
para perder la batalla.

El paso voraz de la angustia
le consume… le vence.
Nada por hacer.
Nada qué sentir.

sábado, 31 de marzo de 2007

Uno de esos días, de cada mes...

Porque a las mujeres a veces nos pasa...


Odio

creer que te tengo y saberte perdido

decir que no te quiero y callar que te amo tanto

gritar que ya estoy harta... y no hacer nada

llorar frente al espejo después de las 10:00

encerrarme en el baño y, desconsoladamente... llorar

el encuentro conmigo en las horas bajas

que el día termine...

que llegue la noche

sentir que la vida es un marasmo

y darme cuenta al final... que sólo es el síntoma premenstrual.

domingo, 25 de febrero de 2007

PRÍNCIPE ¿VERDE?

El otro día llegué a un negocio de fotocopiado y papelería, frente a mí estaba, en un cartel, una leyenda que decía: “se busca príncipe verde, porque el príncipe azul no existe”; me causó tanta gracia que reí a carcajadas, nunca había visto semejante frase, ni se me habría ocurrido. Desde ese día he estado intentando descifrar esa tan curiosa frase, y me pregunto cómo sería el príncipe verde.

En verdad no existe el príncipe azul, ese príncipe-azulado que tantas mujeres a la edad de quince años esperan, cuando se cree que se es princesa y dueña de un mundo de color rosa, y que dos o tres años más tarde se da cuenta de que el tal príncipe no existe, que el mundo no es rosa y que no sólo no se es princesa, sino que además éstas y los finales de cuentos de hadas no existen.
Tampoco hay ranas, ni sapos qué besar para que se dé el milagro o la magia de la transformación en un ser perfecto y dotado de toda clase de virtudes. Me imagino (y es mi muy particular punto de vista) que el príncipe azul, de existir, tendría que ser perfecto, el ideal soñado por una mujer, fiel, incapaz de mentirle a su amada, cuyo único pensamiento sea complacerla, luchador convencido de su amor, algo así como el amor del Caballero de la Triste Figura por su amada e idealizada Dulcinea del Toboso; por lo tanto, es imposible que exista, de eso no hay duda.

Pero, ¿y el príncipe verde, cómo sería? ¿existirá? Si el príncipe azul es un dechado de virtudes, y por lo mismo no hay tal, es sólo un sueño, una utopía… y considerando que se busca verde, me imagino que éste debe ser un ente con uno o dos grados de imperfección, un tanto infiel y capaz de poner sus ojos en otra, por lo tanto sí existe, pues es lo más parecido a un hombre, mejor dicho, es el hombre común y corriente. No se busque al príncipe azul, se corre el riesgo de perder toda una vida en esa búsqueda. Y quizá al príncipe verde no sea necesario buscarlo, pues en el cotidiano andar se le podrá encontrar.

sábado, 24 de febrero de 2007

Una simple historia

Cuántas veces sucede en la vida, que por orgullo o por temor, dejamos que se escape de nuestras manos, como agua, lo que nos podría hacer felices? Y se da uno cuenta, demasiado tarde, de lo que se dejó ir, y llega irremediablemente el inútil arrepentimiento. Un breve relato o una simple historia, que bien puede tomarse como real, o no:

Esta historia comenzó a escribirse hace algunos inviernos, cuando supliqué que no se fuera, porque no podía entender que seguía su ideal, y sus ideales y los míos estaban a kilómetros de distancia. Fue entonces que descubrí que ese hombre me importaba más de la cuenta, más de lo que yo misma sabía, cuando lo tenía a mi lado. No comprendo en qué momento decidí salir de su vida, en qué momento me aparté de sus sueños, de sus cartas… de su amor. Quizá el coraje de saberlo lejos me ayudó a olvidar, pero también a comprender que lo más adecuado e importante para alguien es seguir sus ideales… sus convicciones.

Sí lo recuerdo, a veces con afecto y otras como algo punzante, doloroso, pensando en un beso de despedida que no se dio jamás, en el “te quiero” que nunca salió de nuestros labios…

Ahora sólo soy una simple espectadora de la vida de ese hombre… aquel hombre que alguna vez me hizo soñar… y soñamos juntos, de aquél cómplice, amigo… todo. Aquel hombre que, de no haber seguido sus sueños, sería hoy en día un feliz novio, o tal vez un amoroso esposo, pero un músico frustrado. Y yo sería una novia feliz, una amante esposa y no la sombra, espectadora de su vida.

viernes, 23 de febrero de 2007

AHORA QUE ES FEBRERO

Febrero... febrero... ¿qué se me viene a la cabeza cuando digo febrero? pues naturalmente, corazones rojos... amor, amor, prodigar amor por aquí y por allá. Pero resulta que para mí es como cualquier otro mes, por supuesto. No es nada extraordinario, pienso, sólo que la mercadotecnia se ha encargado de que así lo parezca. Confieso que cada año, antes de que inicie este tan colorido mes, me pregunto si esta vez será distinto, pues se anuncia, desde que se están guardando en un cajón los detalles navideños, que ya llegará el 14 de febrero, y es el caso que llega este día.. pasa, ya es quince y no me acontece nada excepcional... nada, a pesar de estar rodeada de rojo, color de la pasión, aunque tal vez el amor sea algo más que simple color rojo. Quizás Cupido se suicidó de tanto equivocarse conmigo. Hace algunos años que encontré por allí en una revista, precisamente en un mes de febrero, cierto poema que he tenido por bandera, y aunque lo leía diariamente no logré que me hiciera inmune al tal amor, es una lástima; bendita (o maldita?) mente que lo pensó y manos que lo escribieron antes de que yo lo hiciera, porque seguramente la idea me rondaba en la cabeza. A continuación lo transcribo (me encanta!!!), pero cada quien sabe su cuento, su vida y sus amores o desamores, encuentros o desencuentros:

EL amor es...
fugaz como un pase de coca
artificial como el crack
barato y corriente como la mota
destructivo como el chemo.

El amor es
altamente adictivo
y nocivo para la salud.
Vive sin amor.

miércoles, 14 de febrero de 2007

CONFIESO QUE AMO A PABLO...


¿Por qué amo a Pablo? Hace mucho me gustaba, a los 13 leí por primera vez a Pablo, “me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca…” fue entonces que lo descubrí como mi favorito y comencé a amar la poesía. Pero definitivamente me conquistó el día que me dí cuenta que le escribe a las "mariposas morenas", a las de "sol negro" en sus cabellos. Confieso que desconozco si otros poetas dedican versos a las morenas, francamente no lo sé. Creo que la gran mayoría suele escribirle a las de "ojos color de cielo", "cabellos como el sol", a las de "nívea piel"... pero Pablo... Pablo... jamás se olvidó de las morenas, cómo me gustaría haber sido su musa.

"Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.

Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos."

Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.

Mi corazón sombrío te busca, sin embargo, y
amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena, dulce y definitiva
como el trigal y el sol, la amapola y el agua.

Este se ha convertido en mi favorito y sólo fue la gota que derramó el vaso repleto de mi admiración por Pablo; sus poemas matadores-llegadores conquistan a cualquiera, y eso que no suelo ser romántica... creo... pero cómo resistirse a sus versos:

"Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso..."

O este matador-llegador, como muchos de sus poemas:

“… A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.
Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.

¿Entonces, dónde estabas?
¿Entre qué gentes?
¿Diciendo qué palabras?
¿Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?...”

Ni qué decir de "FAREWELL", uno de mis favoritos:

“Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste, como yo, nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.

Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.

Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.

Yo no lo quiero, Amada.
Para que nada nos amarre
que no nos una nada...”


Cómo me hubiera gustado ser su musa... insisto, ser el principio y fin de sus poemas... debe ser bonito estar en el pensamiento de alguien y quedar para la posteridad, representando la conjunción del espíritu, del corazón y la carne, como concebía Neruda a la mujer… la mujer que el poeta ama, sueña, desea y posee... Sólo quise compartirlo. Neftalí Ricardo Reyes Basoalto me emociona, me ilusiona y me hace agradecer, infinitamente, que nací mujer.

lunes, 12 de febrero de 2007

AQUELLA NOCHE...

la noche de amor que no tuvimos.

Te habría hecho el amor. Velas, oscuridad... música de Therion, Haggard... Lacrimosa... así lo hubiera querido. Te habría cubierto con mis alas. La noche era perfecta, tu noche; se antojaba que te hicieran el amor. Y sin embargo, cada quién tomó su camino... volamos hacia rumbos distintos. El hubiera no existe.

viernes, 5 de enero de 2007

mira, Beto, pa'que veas... me gustó:
"El rojo pinta su visión,
lo alimenta como a una hoguera
su corazón acelera, pide más,
creciendo, rompiendo, venciendo."
Monge

En un lugar


En un lugar de Hermosillo, de cuyo nombre no quiero acordarme…
Ya basta!! me dije, es tiempo de tirar a la basura… la basura. En ese lugar donde alguna vez lo tuve todo, lo dejaré todo, los fantasmas del dolor y la angustia, el “a lo mejor hoy” y la terrible espera. Sacudiré de mis manos el polvo maléfico de los recuerdos… escupiré hasta la última gota de mi saliva amarga. Entonces tal vez desaparezca… ja ja ja, tal vez.