sábado, 12 de mayo de 2007

Sepultaré mis alas,
o lo que queda de ellas.
Tu fuego terminó por consumirlas
ahora ya no puedo volar
sólo quedan cenizas.
Pretendía salir incólume
de la batalla…y perdí.
No puedo ya hacer nada
por mi alma que escapó
dejando solo al esqueleto.

viernes, 11 de mayo de 2007

EL CICLO DE LA SOLEDAD

Y sucede que te extraño tanto. Cuando me encuentro en los momentos esos en que angustiada llego a convencerme de que ya no más, ya no más espera, de que podré olvidarte, en esos momentos de desilusión-desesperanza me entusiasma la idea otro amor, sí, de hecho llego a afirmar que así será, convencida que esta vez… será la última angustia en tu honor.

Y sucede que no basta un día o una hora, sino sólo unos minutos contigo para que me olvide del trance de soledad. Que me olvide de todos esos días en que no te veo, de tu frialdad, de lo prometido nada más prometido, del desconcertante silencio. Sí, sólo esos minutos en que apareces, de pronto, como de la nada, con esa cara sonriente… con la mirada amorosa, son suficientes para creer en ti, para olvidarme de tus olvidos y saber que te quiero tanto, que vale la pena sufrir la ausencia. Luego entonces, convencida pienso que todo estará bien, que no me importa nada más.

Pero viene otra vez el alejamiento, la evidente falta de interés, y el polvo (señal inequívoca del olvido y del descuido) aparece entre tú y yo. Vuelven esos momentos de querer dejarlo todo, de decir nuevamente ya no más, de intentar despojarme de la esperanza guardada por ahí en un rincón, gritando al silencio y a la soledad que otro amor será mejor… que esta vez ya te perdí, al tiempo que pienso, decepcionada y con fastidio que no es cierto, que no podré dejarte, que no habrá otro amor y que solamente con verte de nuevo creeré que te tengo… y bastarán sólo unos minutos, para olvidarlo todo… Y el ciclo, ese ciclo no termina.